Aliviar los sofocos con yoga
Los sofocos suelen percibirse como una fatalidad. Aparecen de repente, la temperatura sube, la piel se calienta, la respiración se acelera… y la incomodidad se instala.
Estas manifestaciones son frecuentes durante la menopausia, pero también pueden ocurrir en períodos de estrés o fatiga intensa.
En lugar de sufrirlos, el yoga ofrece un enfoque suave y natural para regular el calor interior, calmar el sistema nervioso y recuperar una respiración tranquila.
Gracias a ciertas posturas y técnicas de respiración, es posible atenuar estos episodios de calor, mientras se fortalece el equilibrio global del cuerpo y la mente.
Entender los sofocos de otra manera
Desde un punto de vista energético, los sofocos reflejan un exceso de fuego (Agni) en el cuerpo, a menudo asociado a un desequilibrio hormonal y emocional.
Desde la visión del yoga, todo es cuestión de equilibrio entre los elementos: cuando el fuego domina, hay que aportar frescura, calma y lentitud.
Esto se logra con una respiración consciente, calmando la mente y posturas que favorecen la relajación del sistema nervioso. El objetivo no es “enfriar” bruscamente, sino ayudar al cuerpo a recuperar su propia regulación.
El papel de la respiración en la regulación del calor
Cuando el calor sube, el primer reflejo suele ser respirar rápido o incluso contener la respiración.
Sin embargo, el yoga enseña lo contrario: ralentizar, alargar y suavizar la respiración.
Algunas técnicas, llamadas pranayamas refrescantes, permiten literalmente calmar el fuego interior y traer una sensación de frescura.
1. Sitali Pranayama — la respiración refrescante
Siéntese cómodamente, con la espalda recta.
Enrolle la lengua en forma de pequeño tubo (si no puede, simplemente coloque la lengua detrás de los dientes).
Inhale lentamente por la boca a través de la lengua enrollada, sienta el aire fresco entrar.
Cierre la boca y luego exhale lentamente por la nariz.
Repita durante 10 a 15 respiraciones.
Esta técnica enfría naturalmente el cuerpo, calma el ritmo cardíaco y relaja la mente.
2. Chandra Bhedana — la respiración lunar
Cierre la fosa nasal derecha con el pulgar e inhale solo por la izquierda (el lado de la calma y la luna).
Luego cierre la fosa nasal izquierda y exhale por la derecha.
Practique lentamente, durante 5 minutos.
Esta respiración reequilibra las energías del cuerpo y reduce la sensación de calor interno.
Las posturas de yoga que calman el fuego interior
Cuando aparecen los sofocos, el cuerpo necesita espacio, suavidad y descanso.
Algunas posturas simples favorecen la circulación de la energía, el retorno a la calma y la regulación hormonal.
1. Balasana — la postura del niño
De rodillas, siéntate sobre tus talones, inclina el torso hacia adelante y apoya la frente en el suelo.
Relaja los hombros, deja que la espalda se redondee.
Mantente de 1 a 3 minutos respirando despacio.
Relaja el sistema nervioso y calma instantáneamente el calor mental.
2. Supta Baddha Konasana — la postura de la mariposa acostada
Acuéstate boca arriba, junta las plantas de los pies y deja que las rodillas se abran hacia afuera.
Coloca un cojín bajo cada rodilla para mayor comodidad si lo deseas.
Cierra los ojos, respira profundamente.
Abre la pelvis, estimula la circulación y calma el corazón.
3. Viparita Karani — las piernas contra la pared
Acuéstate en el suelo, con las nalgas cerca de la pared, y deja que las piernas descansen verticalmente contra ella.
Cierra los ojos, coloca los brazos a los lados del cuerpo, palmas hacia el cielo.
Mantente de 5 a 10 minutos.
Favorece la relajación profunda, reduce los sofocos nocturnos y calma la mente.
Otros gestos de yoga para integrar en el día a día
El yoga no es solo una serie de posturas: es una forma de vivir más consciente.
Aquí algunas costumbres inspiradas en esta filosofía que pueden ayudar a limitar los sofocos:
- Practicar la respiración consciente desde los primeros signos de calor.
- Evitar secuencias demasiado dinámicas o posturas que calienten (como los guerreros o las torsiones intensas).
- Priorizar sesiones suaves, lentas, en un ambiente tranquilo y ventilado.
- Meditar unos minutos al día para liberar la tensión mental.
- Hidratarse bien, con infusiones de plantas calmantes como la salvia, la menta o la verbena.
Recuperar la calma interior
Los sofocos no son solo un fenómeno físico: a menudo reflejan la necesidad de desacelerar, de volver a uno mismo, de escuchar el cuerpo de manera diferente.
El yoga nos invita a no luchar contra estas sensaciones, sino a acogerlas con benevolencia, a atravesarlas con suavidad.
Con una práctica regular, las respiraciones refrescantes y las posturas relajantes se convierten en verdaderas aliadas para recuperar el confort, el equilibrio hormonal y la serenidad.
Y tal vez, al respirar más despacio, el fuego interior dejará de ser una carga... para convertirse simplemente en una luz suave que calienta sin quemar.
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